Introducción.

Tal y como se describe en la parte anterior de este trabajo, el primer sondeo aerológico efectuado en Cuba (1922) fue realizado por un equipo de investigadores alemanes.

Poco después (1926) el Observatorio Nacional disponía de una Sección Aerológica estable, sobre la base del lanzamiento diario de globos pilotos desde la estación de Casa Blanca. Las investigaciones sobre las características del aire superior en La Habana tuvieron como punto de partida el interés en mejorar la efectividad del servicio operativo de predicciones meteorológicas, sobre todo durante la temporada ciclónica.

Dieciocho años más tarde, el Servicio Meteorológico cubano comenzó a realizar estudios del aire superior con el empleo de una tecnología mucho más avanzada: las radiosondas, introducidas en el país a partir de un programa de cooperación con el Weather Bureau (USWB) de los Estados Unidos de América.

Veamos los pormenores de este proceso.

Una singular coyuntura historica