Introducción.
Es conocido que el número anual de los ciclones tropicales en la región del Atlántico Norte es altamente variable y que estas fluctuaciones interanuales de la actividad ciclónica, se relacionan con algunos aspectos de la circulación general de gran escala, además de las condiciones térmicas de los océanos.
En un análisis realizado sobre la variabilidad de la ciclogénesis en el Atlántico Norte, Ballester y González (1997a) encontraron que si bien los meses de agosto a octubre tuvieron un período de baja ocurrencia a principios del siglo XX, hubo un período de recuperación posterior que homogeneizó las series de agosto y septiembre. Mientras que, en octubre después de incrementarse la frecuencia de los ciclones tropicales en los años 40 y 50 se presentó una disminución significativa hasta 1991, siendo más marcada en la década de los 80, contrario a lo presentado en el mes de noviembre. Otro resultado de interés fue el decrecimiento estadísticamente significativo presentado por la actividad ciclónica en el Atlántico durante el período 1947 – 1991.
Posteriormente, otros investigadores (Gray et al., 1997; Goldenberg et al., 1998) plantearon que quizás se estuviera iniciando una etapa activa en la región, la cual corresponde a las variaciones multidecadales en la actividad de huracanes en el océano Atlántico (Gray et al. , 1992; Landsea et al. , 1992). Gray et al. (1992) argumentaron que las variaciones de la intensidad de la circulación termohalina, debidas a los procesos de retro - alimentación dentro de la cuenca ártica, es la causa fundamental de esas variaciones multidecadales. Ballester y González (1997b) tienen el criterio de que el comportamiento general de la variabilidad de la ciclogénesis tropical de la región del Atlántico Norte se relaciona, aunque no de forma inmediata, con las variaciones de la actividad solar en los ciclos de 22 años o más.
Recientemente Ballester et al. (2000) encontraron que la actividad ciclónica en el Mar Caribe se está recuperando en los años 90, después de un período de mínima frecuencia en los 80. Con la finalidad de conocer si la actividad ciclónica se restablece no sólo en el Caribe, sino en general en toda la cuenca atlántica, se acomete este trabajo. El estudio complementa al realizado por Ballester y González (1997a), extendiendo el análisis hasta 1999. Además, se expone una hipótesis sobre los posibles factores reguladores de las variaciones multidecadales de dicha actividad en esa cuenca.