Introducción.
La base de datos de tormentas del departamento de pronóstico del tiempo del Centro Meteorológico de Camagüey, muestra que en el período 1971-2000, el 43 % de las tormentas locales severas fueron granizadas. Según Alfonso, (1994) el 48 % de los granizos reportados en nuestro país tuvo menos de 1 cm de diámetro y la esperanza matemática del tamaño de los mismos es de 1.6 cm; además se han registrados granizos de 3 ó más cm, inclusive el 17 de Agosto de 1982 hubo una precipitación en la localidad denominada: “Las 21”, Ciego de Avila, cuyos pedriscos mayores midieron 8.8 cm, hecho verdaderamente asombroso en Cuba. Dentro del concepto de tormenta local severa en el Instituto de Meteorología de Cuba se incluyen la caída de granizos, (Alfonso, 1994) y el 60 % de las granizadas, ha tenido una duración de 10 min. o menos.
Aquí nosotros discutimos sobre una precipitación de granizos, ocurrida el último de tres días consecutivos de brotes de tormentas que comenzaron en la región Occidental del país y alcanzaron la parte Oriental, en los mismos se destacaron los tornados y las granizadas, siendo la que nos ocupa la mayor de este último tipo de tormenta. El evento a discutir se produjo el 10 de Mayo de 1999, en el Sigual, localidad de Las Tunas, en Cuba (76°, 53´ W y 20° 57´ N), donde el diámetro de las partículas de hielo más común fue de 3 cm, su duración de aproximadamente una hora y el área de afectación de 2 Km2, En el terreno liso la capa de granizos alcanzó los 15 cm, mientras que en las oquedades del terreno, rebasó los 50 cm, según las comprobaciones realizadas por el Lic. Alfredo Finalé Gómez .
En cuanto al valor de los daños causados no disponemos de información económica cuantificada, pero los videos de la prensa mostraron que como consecuencia de las afectaciones de este evento falleció una anciana y hubo pérdidas considerables en la ganadería mayor y menor; los frutales (mango, mandarina, ciruela, etc.) quedaron sin hojas y sin frutos, así como los platanales y yucales. 72 horas después de terminada la caída de granizos aún quedaban fragmentos de las piedras formadas por los numerosos pedriscos fundidos sobre las cañadas del terreno cubierta por pequeñas vegetaciones; esta duración, constituye un récord, pues según los estudios climatológicos realizados, la mayor persistencia de vestigios del hielo la señaló Alfonso, (1994) y fue de 48 horas después de ocurrir la granizada.