Con el pasar de los años en muchos países las muertes debidas a los
huracanes han disminuido considerablemente, entre otras cuestiones, gracias a los avances
alcanzados en el estudio y la predicción de esos sistemas, los avisos oportunos sobre la
aproximación de los huracanes y evacuaciones precisas. Sin embargo, en las pérdidas
económicas nacionales por lo general se ha producido un incremento.
En el presente trabajo se expondrán las diferentes características
presentadas por los ciclones originados durante 1998 en el Atlántico, que harán recordar
esta temporada ciclónica por sus peculiaridades, pero indudablemente el principal suceso
acaecido fue el tristemente celebre huracán Mitch. La tragedia ocasionada por este
intenso meteoro fue superior a la ocasionada por el huracán de Galveston (1,900) cuando
se ahogaron alrededor de 5,000 personas debido a la marea de tormenta que cubrió
completamente la isla de Galveston. También fue superior a la asociada con el huracán
Fifi (septiembre, 1974) sobre Centroamérica y es superada únicamente por la catástrofe
ocurrida durante el huracán de 1780, que ocasionó alrededor de 23,000 víctimas en el
sudeste del Caribe cerca de la isla de Martinica.
Mitch, además de quedar grabado en la memoria de muchos, ha traído a
la mente de los meteorólogos los grandes huracanes, que durante las décadas de los años
20, 30 y 40 se originaron sobre el mar Caribe occidental, haciéndolos pensar si ha
llegado el momento en que este mar ha despertado de su quietud.