Boletín de SOMETCUBA

Volumen 4 Número 1

Enero 1998

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VERIFICACION DEL PRONOSTICO PARA 1997 DE LA ACTIVIDAD CICLONICA EN EL ATLANTICO NORTE

Por:
Maritza Ballester Pérez
Cecilia González Pedroso
Ramón Pérez Suárez

Instituto de Meteorología
CITMA

El comportamiento de la actividad ciclónica en 1997 no alcanza las expectativas, ya que la misma se presentó poco activa, tanto en el número de ciclones tropicales como en la intensidad que ellos alcanzaron.

En la Tabla 1 se muestra el comportamiento de cada uno de los pronósticos emitidos (Ballester et al. 1997a, 1997b) por medio de la comparación entre los valores pronosticados (Pi) y reales (R) de los predictandos, que se consideran en el método de pronóstico estacional diseñado por Ballester y González (1996), así como entre las desviaciones normalizadas de estos valores (DPi y DR, respectivamente), tomando en cuenta los promedios para el período 1966 - 1994, correspondiente a la muestra dependiente. Como norma se consideran los valores de las desviaciones oscilando entre -0.5 y 0.5.

Las variables pronosticadas fueron:

CT - cantidad de ciclones tropicales ( tormentas tropicales más huracanes ).

H - cantidad de huracanes.

At - cantidad de ciclones tropicales sobre el área oceánica.

AtC - cantidad de ciclones tropicales que penetran en el Mar Caribe.

CG - cantidad de ciclones tropicales a surgir en el Caribe y el Golfo de México.

Com - dRa en que se desarrolla el primer organismo de la temporada.

Fin - dRa en que se disipa el último organismo de la temporada.

Tabla 1. Comportamiento de los pronósticos de la actividad ciclónica en 1997.
Variables P1 P2 P3 R DP1 DP2 DP3 DR
CT 12 7 10 7 1.1 -0.6 0.4 -0.6
H 7 5 6 3 1.0 -0.1 0.5 -1.1
At 8 6 7 6 0.7 -0.1 0.3 -0.1
AtC 2 1 2 0 0.9 0.0 0.9 -0.9
CG 4 1 3 1 1.0 -1.1 0.3 -1.1
Com 153 - - 182 -1.2 - - -0.3
Fin 313 281 296 290 0.3 -1.0 -0.4 -0.6
Nota: El comienzo y final de la temporada se expresan en días Julianos.

Los resultados de P1 emitidos el 2 de mayo, se obtuvieron bajo el supuesto de que el evento ENOS (El Niño / Oscilación del Sur) no será lo suficientemente maduro antes del mes de noviembre, como para inhibir la actividad ciclónica en el océano Atlántico, además de que existirán condiciones favorables para la ciclogénesis dada por el predominio de los vientos del oeste en la estratosfera ecuatorial a alturas de 21-24 Kms. durante la temporada. La circulación atmosférica desde la superficie hasta los 6 Kms. de altura en el Atlántico Norte en abril también indicaba una temporada de comportamiento activo, según la clasificación por patrones de presión de González y Ballester (1996).

El evento ENOS evolucionó con rapidez y ya en julio era evidente su influencia negativa, con la imposición de corrientes del oeste en la alta troposfera del Atlántico tropical. Por esta razón se hizo una revalorización de las ecuaciones bajo condiciones de evento ENOS fuerte ( considerando el índice Ni=-2 ), cuyos resultados (P2) se reflejan en la Tabla 1.

No obstante, julio se presentó muy activo con una depresión tropical y cuatro tormentas, dos de las cuales alcanzaron la categoría de huracán. El desarrollo durante este mes de cuatro tormentas tropicales sólo había ocurrido en 1966 y 1995 (años sin manifestaciones de ENOS), en una serie que data desde 1870. Todas las tormentas en sus génesis tuvieron una influencia baroclínica y estuvieron asociadas a la presencia de la vaguada tropical de la alta troposfera, originándose en latitudes relativamente altas, siendo esto último normal en las dos primeras decenas del mes en que ellas se desarrollaron.

La situación de julio conllevó a la hipótesis de que la actividad ciclónica estaba condicionada por factores capaces de compensar la acción desfavorable del ENOS, tales como las condiciones mencionadas de la circulación atmosférica en la estratosfera baja y desde la superficie hasta la troposfera media. Además la temperatura superficial del mar en el Atlántico Norte mostraba valores superiores (0.4EC) a la norma, lo cual se relaciona con temporadas ciclónicas más activas.

También se analizaron aquellos años de la muestra dependiente en los que se presentó un evento ENOS fuerte en desarrollo (1972, 1982, 1986, 1987 y 1991), calculándose los valores medios de la actividad ciclónica en el período de agosto a noviembre, con los resultados siguientes: CT=5, H=3, At=4 y CG=1. En ninguno de esos años estaban presentes las condiciones compensantes ya citadas, por lo que con todos estos elementos se concluyó que a los resultados P2 era necesario realizarles un ajuste, lo cual se presenta en la columna P3 de la Tabla 1. Estos criterios se consideraron en la actualización del pronóstico divulgado el 1ero de agosto, donde se planteaba una reducción de la actividad hacia la norma, o sea, que para el resto de la temporada se pronosticó una actividad más próxima a un año con influencia de un ENOS.

En lo que respecta a Cuba, la ocurrencia de eventos ENOS moderados o fuertes disminuye la frecuencia de afectación de los ciclones tropicales, principalmente de aquellos que lo hacen con intensidad de huracán, pero la misma no se elimina de forma absoluta, manteniéndose un valor aproximado al 50%.

En este caso, de los cinco años considerados, Cuba fue afectada en cuatro años (excepto en 1986) por cuatro organismos , dos en junio y dos en octubre. Si bien los sistemas surgidos en junio quedan fuera del período de la temporada reanalizado, la ciclogénesis tropical en estos dos meses responden a las mismas condiciones meteorológicas de los momentos de tránsito de una estación a otra. En consecuencia, el conjunto de factores tomados en cuenta indicaron que la probabilidad de afectación a Cuba disminuía con respecto a la pronosticada en mayo, del 84% para los originados en el <rea caribeña y 60% para los formados en el resto de la región al 62% y 35% respectivamente, manteniéndose el potencial de afectación relativamente alto para las formaciones en el Caribe.

Al analizar el resultado del pronóstico P1 se observa una sobrevaloración de la actividad ciclónica, quedando en todos sus aspectos por encima de la norma, al no preverse el desarrollo vertiginoso alcanzado por el evento ENOS, que en estos momentos continúa en evolución.

La evaluación de las ecuaciones al incorporarle el factor característico para condiciones de eventos fuertes (P2) redujo drásticamente la actividad pronosticada con anterioridad y sus resultados coinciden con la realidad en lo referente a la cantidad de ciclones tropicales y su distribución por áreas, mientras que las variables H y AtC quedaron por encima. Sin embargo, el ajuste realizado (P3) incrementó todos los valores pronosticados, aunque redujo el pronóstico inicial de temporada activa a normal, excepto para la variable AtC que se mantuvo igual.

La sobrevaloración subjetiva del ajuste estuvo dado por las condiciones atmosféricas y térmicas del océano Atlántico Norte, que favorecían a la cliclogénesis y por el hecho de que la actividad de julio había sido un récord, no concordante con el desarrollo del ENOS, por lo que se prefirió no alejarse mucho de los valores medios de la actividad ciclónica para el resto de la temporada, según los años más análogos referidos al evento ENOS.

Con relación al comienzo de la temporada ciclónica se previó que éste fuera a principios de junio. Esta anomalía coincidió en cuanto al signo, pero no tan temprano como lo esperado. Dicho pronóstico conllevó a considerar a junio como mes de posible riesgo para Cuba, atendiendo al comportamiento climatológico.

Un pronóstico más acertado se tuvo en el reanálisis para el final de la temporada, ya que en este caso el factor primordial, que interviene en la ecuación es la presencia del ENOS, el cual al tomarse en cuenta disminuyó lo pronosticado al inicio para los primeros días de noviembre hacia alrededor del 20 de octubre, después de una corrección. Se debe señalar, que atendiendo a esos resultados en ningún momento se consideró a noviembre como mes de riesgo para el territorio cubano.

La previsión probabilística para Cuba en mayo se redujo después significativamente en lo referente a la influencia por sistemas provenientes de la región oceánica, pero la reducción para las formaciones caribeñas no resultó lo suficientemente alta, ya que fue el resultado de que se esperaba una formación en el Caribe para el resto de la temporada y de que en los años con eventos ENOS utilizados mayoritariamente, Cuba había sido azotada al menos por un ciclón tropical. Cabe destacar que, la probabilidad del 62% de afectación dada en la actualización se refería a una tormenta tropical y no a huracán.

En general, la actividad ciclónica de la temporada de 1997 fue reducida por la manifestación de un evento ENOS fuerte, que impuso durante ese período fuertes corrientes del oeste en la troposfera tropical superior del Atlántico Norte, capaces de inhibir la génesis y el desarrollo de los sistemas en la franja tropical de la región. En la Fig. 1 se refleja la imposición de tales corrientes en el área del Caribe, a través de los campos medios de la componente zonal del viento en el nivel de 200 hPa de los meses de julio a octubre.

Fig. 1. Valores medios mensuales de la componente zonal del viento en el nivel de 200hPa, para los meses de julio a octubre de 1997. Oeste ( ----- ), Este ( --·-- ) y 0 ( - - - ).

Como factores compensantes favorables se tuvieron la primacía de la fase Oeste de los vientos en la estratosfera baja ecuatorial y el calentamiento superficial de las aguas del Atlántico Norte, con valores anómalos que oscilaron entre 0.3 y 0.7 EC, durante el trimestre históricamente más activo de las temporadas ( agosto - octubre).

Perspectivas para 1998

En la próxima temporada se espera un retorno gradual de la actividad ciclónica hacia condiciones más cercanas a las normales, debido fundamentalmente a la pérdida en la intensidad del actual ENOS desde la primavera, según los pronósticos emitidos por el Centro de Predicciones Climáticas de los Estados Unidos y el Centro Nacional del Clima del Instituto de Meteorología ( Aviso Especial No.7 sobre la ocurrencia de evento ENOS, dic. 1997). La presencia de la fase Este de la Oscilación Cuasi-Bienal del viento en la estratosfera ecuatorial actuará además como factor desfavorable en el desarrollo de los ciclones tropicales de la región atlántica.

El pronóstico para 1998 de la actividad ciclónica en el Atlántico Norte será emitido el próximo 2 de mayo.

Agradecimientos

Se agradece la colaboración de los Departamentos de Pronóstico del Tiempo, Centro de Cálculo y del Centro Nacional del Clima, además de la colega Milagros Sarmientos para la confección de este trabajo.

Referencias.

Autoría del Boletín: faustino
Copyright © 1998 Sociedad Meteorológica de Cuba
Última modificación: March 09, 2000

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