Boletín de SOMETCUBA Volumen  6  Número 1 Enero 2000

TEMPORADA CICLÓNICA DE 1999 EN EL ATLÁNTICO NORTE.

Introducción

Los huracanes siguen siendo para muchos meteorólogos y para una gran parte de la población que habita en el cinturón tropical, el más fascinante de los fenómenos meteorológicos. Si se preguntara, ¿por qué ese interés en los ciclones tropicales, si después de todo, ellos son un evento de rara ocurrencia?. Indudablemente, una parte importante de la respuesta a la pregunta anterior está en el enorme impacto que esos fenómenos tienen sobre la vida humana y las diferentes actividades que realiza el hombre.

Los ciclones tropicales han estado siempre entre las primeras causas de muerte y pérdidas económicas entre todos los desastres naturales. Estadísticas publicadas por las Naciones Unidas muestran, que el número de muertes ocasionadas por estos organismos entre 1947 y 1980 ascendió a 500,000 personas, cantidad que clasifica como la primera entre diez tipos de desastres naturales.

Al hacer un rápido recorrido por la última centuria, sobre la cuenca Atlántica se tiene que desde el mismo comienzo de ésta, los ciclones tropicales dejaron una profunda huella de dolor y destrucción. Algunos ejemplos lo constituyen, el huracán de Galveston que en 1900 causó 6,000 muertes y el intenso huracán del 9 de noviembre de 1932, que barrió a la población de Santa Cruz del Sur en Cuba, ocasionando mas de 3,000 muertes por la marea de tormenta asociada. Por otra parte, las lluvias asociadas al huracán Fifi de septiembre de 1974, causaron unas 5,000 muertes en Centroamérica. Esta área sufrió nuevamente, por el azote de Mitch en octubre de 1998, el que ocasionó alrededor de 11,000 víctimas y daños económicos, los cuales tardarán unos 50 años en recuperarse.

Las mayores pérdidas debidas a un huracán fueron producidas por el huracán Andrew en agosto de1992. Estas ascendieron a unos 25 mil millones de dólares y fueron principalmente por causa de los fuertes vientos que se asociaban a ese intenso huracán.

Los ejemplos anteriores indican la necesidad de elevar, tanto el conocimiento de la población sobre los ciclones tropicales como el de mejorar la exactitud de los pronósticos, ya que sólo con una adecuada preparación se puede mitigar las pérdidas humanas y los daños que causan los ciclones tropicales.

En este trabajo se presentan las características principales de la temporada ciclónica de 1999 en la cuenca atlántica, la cual tuvo la característica de ser activa. Como fuente de información fundamental se utilizaron las imágenes del satélite geoestacionario GOES-8, las observaciones de superficie, del aire superior y de los aviones de reconocimiento; además de la información de los boletines emitidos por el Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología y los Avisos publicados por el Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos. En el análisis de Irene sobre Cuba se contó con las observaciones de los radares meteorológicos situados en La Bajada, Punta del Este y Casa Blanca, así como con las informaciones de las estaciones y Centros Meteorológicos Provinciales. También se consideraron para este estudio las observaciones realizadas por aficionados a la meteorología.

Características generales de la temporada ciclónica de 1999


Autoria del Boletín: Alejandro Bezanilla
Copyright © 2000 Sociedad Meteorologica de Cuba
Última modificación: March 08, 2000

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