Boletín de SOMETCUBA

Volumen 4 Número 1

Enero 1998


Entrevista al Dr. Tomás Gutiérrez, director del Instituto de Meteorología

Por Léster Alfonso


L.A - Comenzaremos la entrevista con el lugar y fecha de su nacimiento y una descripción del ambiente familiar y de la región donde nació.

T.G - Nací el 9 de diciembre de 1945 en la Ciudad de Camagüey, en el seno de una familia muy humilde. Mi padre era obrero del matadero de reses de la ciudad y mi madre se dedicaba a las labores domésticas. Mis padres tuvieron tres hijos yo soy el menor y el único varón. En nuestra casa nos inculcaron una profunda admiración por José Martí e Ignacio Agramonte y un gran amor por el saber. De manera que a pesar de las dificultades económicas, mis padres se las arreglaron para que no nos faltara la escuela. En el barrio en el que pasé los primeros años las familias eran muy similares a la nuestra: pobres, honrados, dignos y llenos de esperanzas.

L.A - ¿Qué nos puede decir acerca de la escuela secundaria y el preuniversitario?

T.G - Al terminar la escuela primaria en 1958, ingreso en la Escuela Primaria Superior No. 5 de Camagüey. A los pocos meses se produce el Triunfo de la Revolución del 1º. de Enero. El cuartel de la Ciudad se convierte en una escuela y surgen las Escuelas Secundarias Básicas. Mi escuela Primaria Superior que era muy pequeña, paso a ser una gran Secundaria Básica, trasladándose para el antiguo cuartel. En esas magnificas instalaciones curso el 8vo y 9no grados.

En 1961, ya graduado de la Escuela Secundaria , formo parte del Ejercito de Alfabetizadores respondiendo al llamado de Fidel. En la campaña de alfabetización logré enseñar a leer y escribir a 5 campesinos de la Finca El Palmar de Guadalupe, del Municipio Morón. Con ellos compartí la labores agrícolas que realizaban. Recientemente, cuando me otorgaron la Medalla 40 Aniversario de las FAR por la participación en la Campaña de Alfabetización, me sentí muy honrado y verdaderamente orgulloso de haber contribuido a erradicar el analfabetismo de nuestro país.

Después de la alfabetización surgió el Plan masivo de becas. Yo obtuve una para el Preuniversitario Arbelio Ramírez de Ciudad Escolar Libertad en Marianao. Allí me gradué con altas calificaciones.

L.A - ¿Tenía usted pensado desde sus tiempos de estudiante de preuniversitario ser meteorólogo, o llegó a esta ciencia mas o menos accidentalmente?

T.G - No, nunca pensé ser meteorólogo. Cuando niño quería ser pelotero; en el preuniversitario no tenía idea de lo que iba a estudiar. Mi madre quería que fuese médico y consiguió que asistiera a un hospital de maternidad vestido de verde junto a los médicos que iban a realizar una cesárea. El resultado del experimento fue determinante; juré que sería cualquier cosa excepto médico.

Llegué a la Meteorología de modo accidental. Leyendo un periódico vi un anuncio en que se convocaba a jóvenes para estudiar meteorología. Me entusiasmó la idea y me presenté. Me aceptaron, por eso estoy aquí.

L.A - Háblenos de sus años como estudiante universitario.

T.G - Me fue muy bien en la carrera de meteorólogo. Realmente tenía muy buena base en física y matemáticas pues había pasado un año en la Escuela de Física de la Universidad de La Habana que me ayudó mucho.

L.A - ¿Cuándo comenzó a pensar seriamente en el tiempo y la meteorología en general?

T.G - A medida que transcurría mi formación como meteorólogo le fui tomando amor a esta ciencia. En ello recibí la fuerte influencia del antiguo Director del Instituto de Meteorología y eminente científico, Dr. Mario Rodríguez Ramírez, conocido por nuestra generación como el padre de la Meteorología moderna cubana.

L.A - ¿De que forma usted llegó a interesarse en un tema tan complejo como el pronóstico numérico?. Háblenos del estado de esta rama de la meteorología en Cuba durante los finales de los años sesenta e inicios de los setenta.

T.G - Me interesé por la predicción numérica del tiempo desde mis años de estudiante. A mediados de la década de los sesenta llegó a Cuba un grupo de asesores rusos del Centro Hidrometeorológico de la URSS. En dicho grupo estaba el Dr. Igor Sitnikov, quien impartía la asignatura opcional de predicción numérica del tiempo. Yo quedé maravillado de la aplicación de las matemáticas y la hidrodinámica en un tema tan complejo como la predicción del tiempo. Fue el inicio del pronóstico numérico en Cuba, Igor Sitnikov nos enseñó todo lo que estaba a su alcance. Se logró poner en explotación un modelo barotrópico de la atmósfera. El análisis se hacía a mano; encima del mapa analizado se ponía una transparencia con los puntos de rejilla. Los datos en esos puntos eran interpolados visualmente. Esos datos se perforaban en una cinta de papel y se transmitían vía telex al Centro de Cálculo de la entonces Junta Central de Planificación. Allí el programa con el modelo barotrópico se corría en una computadora Elliot 803 de procedencia inglesa. Pienso que fue la primera computadora instalada en Cuba. La corrida demoraba una hora. Mi aporte personal fue optimizar la programación para reducir el tiempo de corrida en 26 minutos. Después logré poner en práctica el método de análisis objetivo de Cressman lo que humanizó más el trabajo. Un poco más tarde desarrollé junto al Lic. Jesús Dole un método propio de análisis objetivo también basado en las correcciones sucesivas, similar al de Cressman, pero con la ventaja de que no necesita el campo inicial de primera aproximación.

L.A - Usted defendió su doctorado en un tema de modelación global en Moscú. Háblenos de los resultados que obtuvo y del estado de la temática en su época de estudiante de doctorado.

T.G - En Moscú defendí la tesis "Simulación Numérica de los Procesos de Gran Escala en la Atmósfera Tropical", guiado por el tutor Igor Trosnikov. La meta era transformar el entonces modelo hemisférico de 4 niveles en un modelo global. Trabajé intensamente por lograrlo y el resultado fue un éxito. Con la variante global se hicieron muchos experimentos, el mas sobresaliente fue simular la circulación tropical en enero. Los resultados de la tesis encontraron aplicación en la Cátedra de Meteorología de la Universidad Lomonosov, de Moscú. Fue la época en que se iniciaba en serio la simulación de la circulación general de la atmósfera mediante modelos globales. Naturalmente, comparado con los modelos acoplados océano-atmósfera actuales, aquel modelo era relativamente simple. No obstante, para simular un día se necesitaba 1 hora de CPU en una computadora con 1,5 millones de operaciones por segundo; es decir, que la tarea era realmente inmensa. El programa se corrió para 150 días solamente. Los modelos actuales requieren una corrida de varias decenas de años.

L.A - ¿Cómo valora usted el estado de las investigaciones meteorológicas en nuestro país en la etapa actual?. Desde su posición de Director del INSMET, ¿cuáles son las líneas estratégicas que desde el punto de vista de la investigación deben seguirse?.

T.G - Pienso que el Plan de investigaciones del Instituto de Meteorología está muy bien concebido. Abarca un amplio espectro de problemas cruciales del mundo de hoy. El talento y dedicación de nuestros investigadores es altamente valorado por todos y asombra a los extranjeros que nos visitan. También los meteorólogos cubanos brillan por las exposiciones de su trabajo en Cuba y en el extranjero.

Hay 3 líneas fundamentales de investigación, ya trazadas desde hace varios años, que no debemos abandonar: la predicción de tiempo, la climatología y la contaminación de la atmósfera. No obstante, otras esferas no deben quedar olvidadas como la agrometeorología y la física de las nubes por solo mencionar algunas. Debemos abarcar todo lo que podamos y concentrarnos, eso si, en las investigaciones que a corto plazo aporten un mayor beneficio al país. Esto no quiere decir, en modo alguno, que no debamos realizar investigaciones fundamentales que traerán beneficios a más largo plazo. Eso sería un gran error que como Director no estoy dispuesto a permitir.

L.A - En los últimos tiempos usted ha enfocado gran parte de su trabajo de investigación en la línea del Cambio Climático y los efectos del ENOS. Háblenos un poco de su experiencia en ese campo y las perspectivas de esta línea en Cuba y en el mundo.

T.G - No he trabajado el ENOS, aunque el tema me interesa y leo mucho sobre el particular. En cuanto a Cambio Climático es el tema que en la actualidad me fascina. En Cuba ya hemos hecho aportes a las investigaciones sobre Cambio Climático, no solamente por investigadores del Instituto de Meteorología sino también por la Comunidad Científica Cubana.

Se ha logrado insertar a varios cubanos en las evaluaciones que realiza el IPCC y cada día existe un mayor reconocimiento de la Comunidad Mundial a los científicos cubanos en este campo.

Se está trabajando fuerte en el Proyecto CC:TRAIN aumentando las capacidades nacionales y por otro parte se realiza un estudio serio sobre los escenarios climáticos y los impactos del Cambio Climático en Cuba en 6 sectores principales: recursos hídricos, zonas costeras y recursos marinos, agricultura y silvicultura, salud humana, asentamientos humanos y cambio del uso de la tierra; y vida silvestre y biodiversidad.

Nos preparamos también para contribuir con el Tercer informe de evaluación del IPCC que quedará terminado en el 2001.

L.A - ¿Existe alguna personalidad dentro de la meteorología a la que usted admira especialmente?.

T.G - Si, siento profunda admiración por varias personalidades, le mencionaré las cuatro principales: Andrés Poey, el Padre Benito Viñes, Mario Rodríguez y Carlos Gustavo Rossby.

L.A - ¿Cómo valora usted la estrategia de superación de los jóvenes dentro de la institución?.

T.G - Esto es un problema a resolver. En 1998 nos hemos propuesto iniciar la Maestría en Ciencias Meteorológicas, pero esto no basta. Trabajamos por confeccionar una plan de superación para todos los trabajadores del Instituto, técnicos y no técnicos, desde el investigador titular hasta el trabajador de apoyo aparentemente más insignificante. En ello haremos especial hincapié en los jóvenes, como es natural, pero sin olvidar a los ya no tan jóvenes.

L.A - Para terminar, ¿qué aconsejaría usted a los investigadores que recién comienzan?.

T.G - Que se consagren a su trabajo, que sean generadores de ideas, que trabajen con independencia, que busquen alternativas a las dificultades actuales de escasez de medios, que no se conformen con poco, que logren la excelencia, que se den a conocer en el plano internacional, que eleven en fin, el prestigio de nuestra institución y de nuestra querida patria.


Autoría del Boletín: faustino
Copyright © 1998 Sociedad Meteorológica de Cuba
Última modificación: May 29, 1998

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